JOSE BATLLE Y ORDOÑEZ

Presidente de la República Oriental del Uruguay (1903 – 1907 y 1911 – 1915)


17 de octubre de 1979                                       Año XIV        N° 489

 

EL DÍA, de los niños

 

A cincuenta años de su muerte

Ese  era y ese es BATLLE

 

Joven amigo: me preguntaste, brillando tus inteligentes ojos claros: ¿quién es BATLLE?

Tu abuelo y tu padre, me expresaste, al leer EL DÍA contemplan diariamente esa imagen que desde la página editorial es un mensaje permanente.

Me contaste que te llamaba la atención la recia figura, el amplio sobretodo que cubre su cuerpo que se adivina poderoso, esa cabeza coronada por cabellos blancos, esas manos fuertes penetrando los bolsillos del abrigo, la expresión severa del rostro y la forma segura de pararse, con los pies ligeramente separados, como afincándose a la tierra.

-¿Quién es Batlle? me preguntaste, que hace tanto murió y que sin embargo no hablan de él mi padre y mi abuelo sin que una intensa emoción y un gran entusiasmo todavía vibre en sus voces.

Joven amigo: Te diré muy brevemente, como puedo hacerlo desde estas páginas, quién era BATLLE o mejor, como tú lo dices: quién es BATLLE, porque a pesar de que en estos días, -el 20 de octubre hará cincuenta años de que murió, allá en el año 1929- BATLLE todavía ES porque vive en el alma de las multitudes de esta tierra.

Y mientras haya un abuelo que lo evoque, un padre que lo recuerde, un adolescente como tú que pregunte por él, BATLLE seguirá viviendo.

Y tú verás y oirás, seguramente que lo oirás y verás, un día, por estas calles de tu Montevideo o por cualquier calle de cualquier ciudad o pueblo de este país, o en una reunión campesina, surgir de la muchedumbres el grito de “VIVA BATLLE” y sabrás que BATLLE sigue viviendo en el corazón de su pueblo.

Cuando haya un derecho vulnerado, cuando una arbitrariedad motive la protesta, cuando una injusticia excite la rebeldía, cuando haya que ser “escudo de los débiles”, cuando haya que afirmar la libertad del hombre, cuando haya que reclamar los derechos de la mujer, cuando haya que preocuparse del bienestar del anciano, cuando haya que inclinarse sobre el niño para protegerlo, cuando haya que defender los derechos y aun los intereses de la comunidad nacional frente a apetencias extrañas, cuando haya que imponer la honradez en el manejo de los intereses públicos y las normas éticas como expresión normal de una conducta, estarás siguiendo el ejemplo de BATLLE.

Por algo las generaciones que lo vieron andar, pensar y luchar, lo llamaban EL MAESTRO. Y su obra labró para el presente en que actuaba y para el porvenir en que soñaba.

Nació un 21 de mayo de 1856 y murió un 20 de octubre de 1929. Su vida fué de combate y de realizaciones.

Político por vocación y por destino luchó contra las tiranías desde joven; ejerció el periodismo como un instrumento para formar una conciencia clara de los problemas nacionales, enseñando a su pueblo; combatió en revoluciones contra dictaduras porque estas desconocían derechos y herían la dignidad nacional; lucho por la vigencia de las instituciones, el respeto a la ley y a la voluntad popular; llegó al Gobierno y ejerciéndolo hubo de enfrentar la guerra civil y lo hizo terminando con el ciclo de las luchas armadas e iniciando el período más fecundo de la historia de la República.

Y hecha la paz las leyes fueron surgiendo con un sentido humanista admirable y las seculares injusticias enfrentadas con voluntad realizadora que supo superar escollos. Y la enseñanza se hizo gratuita en todos sus grados para todos; los liceos se extendieron por todo el país, la Universidad estuvo al alcance de todos; los esfuerzos para incorporar la enseñanza técnica para hacer avanzar la producción y la ciencia fueron realizados; los derechos de las mujeres proyectados, la defensa del niño y del anciano realizada, la riqueza nacional defendida a través de los servicios públicos convertidos en entes autónomos, el respeto a la conciencia cívica y religiosa de cada uno, hecho efectivo; el derecho a la asistencia incluso para los sin recurso como una obligación social defendido; la supresión de la pena de muerte establecida; la prohibición de juegos donde se exhibía el espectáculo del dolor de los animales dispuesta, la educación física incorporada…

Y por encima de todo, el respeto a los derechos del individuo como expresión de dignidad humana; la afirmación del valor de las instituciones como forma superior de la expresión del espíritu nacional y un verdadero y auténtico respeto por el principio de que es cierto que la soberanía nacional radica en el pueblo ejerciendo sus derechos libremente.

BATLLE es todo eso, joven amigo, pero es más que eso: es uno de los mejores hijos que ha tenido este país y uno de los más grandes políticos y estadistas que haya conocido nuestra América, y puede parangonarse con cualquier figura de cualquier país del mundo.

BATLLE fué ese ser admirable; BATLLE es ese sentimiento y esa presencia arraigada en el alma de nuestro pueblo y BATLLE seguirá siendo, cuando esta generación haya pasado, resaltando su figura en toda la dimensión de su grandeza.